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7-14-2004  

Vino
Una bebida curativa


Bilda Valentín. Fotos: Fuente Externa.
A pesar de que al alcohol se le ha responsabilizado de una serie de disfunciones en el organismo, diversos estudios han encontrado los beneficios que el vino proporciona al ser humano. Tomado en las dosis adecuadas, esta bebida puede ser un bálsamo curativo para algunas dolencias específicas.

Si eres de las que tienen en mente que el vino sólo produce placer, entrarías en el grupo de los que ignoran todas las bondades de esta bebida. A las investigaciones que señalaban las propiedades antioxidantes del vino, se les han sumado nuevos estudios que aseguran que existen otros beneficios vinculados al organismo.
Según los resultados del Congreso Vinsalud, celebrado en Italia en el 2002 y en el que participaron más de 50 científicos extranjeros, tres serían los nuevos descubrimientos: el vino facilita la liberación del óxido nítrico, sustancia vasodilatadora de las arterias. La cerveza protegería, al igual que el vino, de enfermedades cardiovasculares y las mujeres que tienen cultura etílica obtienen más protección que los hombres.

La hematóloga clínica y de laboratorio María Benedetta Donati, quien participó de este evento destacó que luego de haber hecho un estudio que incluyó a más de 200 hombres y mujeres de hasta 65 años de edad, y de haber analizado otras tantas investigaciones realizadas en Europa y Estados Unidos, concluyó que tomar hasta dos copas de vino diariamente protege contra enfermedades cardiovasculares.

El estudio incluyó a personas afectadas por infartos cerebrales y a gente de la tercera edad. En el caso de estos últimos se pudo observar que estaban aún más protegidos que la gente más joven.

La dosis adecuada
El farmocólogo M. Trabucchi sostenía, a partir de la década del setenta, la importancia de distinguir entre un consumo de vino que produce una actividad farmacológico y otro que origina efectos tóxicos.

Aunque por momento se consideró que una persona podía metabolizar un promedio de 100 mg. de alcohol por kilo de peso corporal, hoy se considera esta proporción exagerada. La dosis aconsejable más acreditada es medio litro por día.

Giuseppe Sicheri, doctor en ciencias agrarias y biológicas y autor del libro El poder curativo del vino, destaca en su texto cómo mejoró la salud de las personas que consumían, de forma moderada, vino en una casa de reposo. Los médicos de dicha institución permitían a sus huéspedes un consumo de un cuarto de litro durante la comida, lo cual coincidiría con el medio litro diario que se recomienda.

Como muchas personas pueden presentar dificultades a la hora de establecer la dosis adecuada, se ha buscado determinar como porción adecuada una que coincida para todos por la misma cantidad, volumen y capacidad del vaso.

Es por esto que el Institut National des Appellations d’Origines des vins et eaux-de-vie (INAO) ha adoptado una copa oficial para estos fines. Esta copa presenta las siguientes dimensiones: una altura total de 155 mm, la altura de la parte que contiene el vino de 100 mm, la altura del pie y de la base de 55 mm, el diámetro de la abertura superior 46 mm, el diámetro de la parte convexa de 65 mm, el grosor del pie de 9 mm, el diámetro de la base 65 mm y la capacidad total de 215 mm.

Para que esta copa sea manejable debe llenarse sólo en una tercera parte. Por ello, cuando se habla de una copa de vino se considera una cantidad de 70 ml y, en consecuencia, tres copas corresponden a 210 ml, esto es, cerca de una quinta parte de litro. Esta es la dosis que se considera farmacológica.

Beneficio para la mujer
Las recientes investigaciones también han arrojado un dato importante: El vino es más beneficioso para las mujeres que para los hombres.

Aunque todavía no hay respuesta de por qué las mujeres reciben un mayor beneficio cuando consumen vino, tres hipótesis intentan explicar esta situación. La primera de ella es que el sexo femenino bebe en menor cantidad, mientras que los varones consumen más. Por lo tanto, ellas se encuentran en la curva en donde obtienen la mayor protección.

Otra de las razones, por la cual el vino es más beneficioso para la mujer, encuentra respuesta en el aspecto biológico. Las mujeres poseen un tipo de metabolismo diferente, en donde el sistema vascular sería más susceptible a los contenidos del vino.
De acuerdo a un tratado de farmacología y farmacoterapia, las acciones del alcohol son positivas en la mujer hasta el punto de que puede curar a las alcoholizadas por bebidas súper alcohólicas si se les dan dosis moderadas de vino durante las comidas.
Un estudio epidemiológico realizado por Stampfer (Universidad de Harvard, Boston) sobre un grupo de mujeres, ha probado que el riesgo relativo de aparición de diabetes no insulinodependiente es del 0.8 % para aquellas personas que consumen entre 5 y 15 gramos de alcohol al día y del 0.6 para quienes consumen más de 15 gramos a diario, mientras que en los abstemios el riesgo de diabetes es del 1%.

Su poder curativo
Según lo expuesto en el libro El poder curativo del vino, esta bebida consumida en dosis moderada, contribuye a mantener el equilibrio ácido-base y a metabolizar de modo correcto las grasas, las proteínas y los azúcares.

Otra de las virtudes que también se le atribuye al vino es la de estimular la secreción del jugo pancreático que favorece el metabolismo de los aceites y de las grasas. “La celulitis y la obesidad se deben en gran parte a la escasa transformación o digestión de las grasas”.

Así como tomado de forma exagerada, el vino produce daños en el aparato digestivo, de la misma manera con las dosis adecuadas reduce la acción gastrolesiva del alcohol.

Cantidades moderadas de vino durante las comidas mejoran el apetito y aumentan las actividades de secreción útiles para la digestión, la motilidad gástrica y la peristalsis intestinal.
Una investigación realizada en la Harvard Medical School de Boston, con 568 pacientes que sufren enfermedades coronarias, determinó que el efecto de protección ejercido por el alcohol contra tales dolencias y contra el consiguiente riesgo de infarto es significativo.

De acuerdo al estudio se pudo apreciar que en estos pacientes se disminuyó la agregación de las plaquetas. Luego tuvo lugar un experimento en una universidad de los Estados Unidos con 7,000 personas, con el resultado innegable de que el vino aumentó el colesterol bueno y disminuyó el malo.

Una investigación llevada a cabo en 18 países ha demostrado que la incidencia del infarto en los bebedores moderados es inferior en un 30% a la de los abstemios.

De todos los tipos de vino, al tinto se le atribuye mayores propiedades curativas. Aunque la lista de virtudes que a esta bebida se le asigna es imnumerable, su utilización debe ser moderada. Recuerdas, una cosa es consumir la dosis adecuada en cada comida y otra muy distinta es embriagarte con porciones que sobrepasen lo indicado. Aprovecha los placeres que te brinda un buen vino sin dejar de prestar atención a los beneficios que para tu salud éste pueda proporcionar.

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