| 7-14-2004 |
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Razanne, la muñeca
musulmana, gana mercado y Barbie se pone nerviosa
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María
Arce. Especial para Clarín.com
conexiones@claringlobal.com.ar |
En 1996, Ammar Saadeh creó a la muñequita
que profesa el Islam porque no encontró ninguna Barbie
que pudiera ser “un modelo positivo para las niñas
musulmanas”. Y ya vendió 250 mil Razannes.
A primera vista, Razanne no debería envidiarle nada
a Barbie. Sin embargo, la muñeca musulmana es muy
diferente. Nació con otra identidad cultural y promueve
las costumbres islámicas entre las niñas más
chicas. Es recatada en su comportamiento, usa diferentes
túnicas de colores que cubren su cuerpo hasta los
tobillos y lleva siempre la cabeza cubierta con el velo tradicional.
tradicional. En apenas 8 años
de existencia,la empresa NoorArt, su creador, Ammar Saadeh,
ya vendió 250.000 “barbies musulmanas”,
una cifra nada despreciable si se tiene en cuenta que, en sus
primeros años, Mattel, el fabricante de Barbie, ni soñaba
con un número semejante.
Todo indica que Razanne, que en sus diferentes versiones
reza el Corán, es maestra o va al colegio, le está empezando
a disputar a la rubia y curvilínea Barbie una pequeña
porción de su inmenso reino: el del juguete más
vendido del mundo. La muñequita musulmana es recatadísima,
fomenta valores como la modestia, el respeto y la humildad,
que calan hondo en los hogares islámicos donde, hasta
que llegó Razanne, las más chiquitas no tenían
una muñeca con la que identificarse. Es que Razanne
es todo lo que Barbie no es y, justamente por ello, las niñas
musulmanas (y sus padres) la eligen a ella.
La muñeca, que tiene cuerpo de preadolescente, no
ostenta curvas imposibles (una Barbie de carne y hueso mediría
99-53-83). El diseño y el éxito se lo deben
a Saadeh, quien supo detectar que el mercado global de muñecas
no tenía en cuenta a las chiquitas musulmanas y lanzó las
24 versiones de Razanne. En 1996, el hombre ni siquiera soñaba
con que el negocio sería tan próspero. Y ahora,
está trabajando en la ampliación de la colección:
pronto saldrán Razanne doctora y Razanne astronauta,
dos versiones que, si se las compara con las actuales, resultan
muy osadas.
Por ejemplo, Razanne “In and Out” viene con
dos mudas de ropa: una para estar dentro de la casa y otra
para salir a la calle. Razanne maestra viene equipada con
una laptop, un maletín, un par de anteojos y un set
de útiles de escuela. Por su parte, Razanne alumna
tiene un vestido escocés y trae una mochila para llevar
sus libros al colegio. Sin duda, la que más llama
la atención es “Praying Razanne” que está vestida
con un traje especial para rezar y viene con un Corán
mini. Y también está Razanne “Eid Mubarak”,
otra versión religiosa, vestida para celebrar la festividad
del Eid ul Fitr, con la que se rompe el mes de ayuno del
ramadán.
También está Razanne exploradora, que promociona
las bondades de formar parte de una organización de
Boy Scouts musulmanes y viene con un CD (con el juramento
del explorador), una cantimplora, un par de binoculares y
una gran mochila. La más moderna de todas es la “Pants
and Tunic Top” que trae el shalwar khameez (un pañuelo
para cubrir el cabello, una túnica corta y unos pantalones
amplios) en llamativos colores naranja, rosa o verde y que
sigue el estilo de ropa que se usa en algunos lugares de
Asia.
Todas las muñequitas vienen en tres versiones: con
la piel clara y el pelo rubio, con ojos negros y el pelo
oscuro o con la piel aceitunada. “Razanne llena un
vacío en el mercado de los juguetes y ofrece a las
niñas musulmanas alguien con quien pueden relacionarse”,
explica la vocero de la empresa NoorArt, con sede en Michigan,
Estados Unidos. El mensaje que quiere transmitir “es
que lo que importa es lo está dentro de cada uno y
no en cómo luce uno por fuera," argumenta el
mentor de la codiciada Razanne. "No importa si sos alta
o baja, flaco o gordo; la belleza verdadera vista por Dios
y los musulmanes es la de belleza tu alma", agrega Saadeh.
Mientras tanto, Mattel sólo tiene una Barbie marroquí,
dos iraníes y una, súper exclusiva, para coleccionistas,
llamada Leyla, presentada como ex esclava de la corte de
un sultán turco. A Saadeh no le sorprende que los
modelos Barbies muestren a las mujeres de Medio Oriente como
odaliscas o concubinas de harén, estereotipos que él
mismo quiso desbancar cuando diseñó a Razanne.
Para Saadeh, la muñeca es mucho más que un
juguete, es “una verdadera herramienta para que las
niñas musulmanas aprendan el valor de cosas como la
educación y la religión en vez de centrarse
en el cuerpo como el aspecto más significativo de
sus vidas”.
Muy pronto, NoorArt desembarcará con Razanne en Kuwait,
los Emiratos Árabes Unidos y el sudeste asiático,
mientras sigue invirtiendo en los Estados Unidos, Canadá,
Singapur y Alemania. Con casi 30.000 muñecas vendidas
por año y con una amplia gama de precios (que van
desde los 9,99 dólares a los 24,99 dólares),
los analistas del sector juguetes calculan que ya ha facturado
entre 2,5 y 6,2 millones de dólares. Discreto, Saadeh
no quiere confesar la cifra exacta. Y, claro, tampoco quiere
hablar de curvas, glamour ni sex appeal. Después de
todo, sus clientes son musulmanes.
Email:
moun@moun.com |