| 12-2-2002 |
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UN
GRITO DE ANGUSTIA
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| Georges
Sami Saati |
A:
Presidente George W. Bush
La Casa Blanca
Washington, D.C.
Señor
Presidente,
El
15 de Octubre de 1994, el ex-Presidente William Jefferson
Clinton, en un innecesario despliegue de fuerza, digno de
una super producción de Hollywood, regreso al poder
a un megalomaniaco marxista, que sufre de una enfermedad bipolar,
y quien por lo tanto ha firmado una sentencia de muerte para
Haiti y su gente.
Hoy,
despues de beneficiarse de la generosidad de los Estados Unidos,
este llamado demócrata ha roto todos los principios
de decencia, se ha beneficiado con el dinero de la droga,
ha incurrido en asesinatos políticos, creado un estado
de terrorismo y destruido la economía del país.
La señora Amy Wilenz en su torcido libro “The
Rainy Season” indica que el termino “Lavalas”
como se lo definió a ella el Sr. Aristide, significa
un torrente de limpieza y purificación. Cualquier Haitiano
que tenga respeto por si mismo le diría que un torrente
de esa magnitud solo deja a su paso una devastación
para hogares, animales y seres humanos.
Cuando
una bella y joven abogado de nombre Mireille Durocher-Bertin
fue asesinada a plena luz del día en las calles de
Port-au-Prince, el Presidente Clinton, a pedido del Sr. Aristide,
envió agentes del FBI a Haití para investigar
el hecho. Cuanto toda la evidencia obtenida por los agentes
empezaron a apuntar hacia los hombres de Aristide, este ultimono
perdió tiempo en importar de Estados Unidos abogados
especializados, como James Mc Guirck entre otros, de manera
de entorpecer la investigación y proteger sus secuaces.
Los agentes del FBI hicieron sus maletas y se largaron bien
disgustados pero las evidencias que ellos encontraron y acumularon
aun están disponibles para información de quien
las requiera.
La
abogado Bertin es solo uno de los numerosos asesinatos motivados
por rezones políticas de aquellos que hacen un esfuerzo
por restaurar la democracia. En las ultimas dos semanas, los
estudiantes y los ciudadanos de todos los estratos sociales,
se lanzan a las calles diariamente, con peligro para sus vidas,
reclamando la salida de Aristide y la Restauración
del Ejercito Haitiano, difamado por la propaganda del gobierno
y quien fuera inconstitucionalmente desmantelado por este
nuevo dictador bajo la protección de las tropas americanas.
Hoy día se matan y violan a jóvenes de ambos
sexos, el sector empresarial esta en bancarrota, los niños
se están muriendo de hambre, la criminalidades rampante
mientras Aristide y sus secuaces se embolsillan los recursos
monetarios del país.
Este
estado de cosas representa una verdadera amenaza para los
Estados Unidos y especialmente, para el Estado de la Florida.
El actual gobierno Haitiano inunda a Estados Unidos de estupefacientes
y pronto vendrá una ola de refugiados aun mas grande
que aquellas de los anos ochenta, para las costas de la Florida.
Los
señores Georges Fauriol, Lawrence Pezzulo y Pat Robertson
tienen una buena idea de la situación. En realidad,
el señor Aristide no tiene mas seguidores en Haití,
pero a pesar de que los opositores son mayoría, se
encuentran impotentes porque se enfrentan con bandidos bien
armados, pagados por Aristide, y tampoco los opositores tienen
apoyo de la comunidad internacional, quien ha gastado millones
para intentar establecer un semblante de democracia y decencia
en un país desafortunado e indefenso.
Señor
Presidente, nosotros le suplicamos que tome algo de su valioso
tiempo para encarar este problema importante, para beneficio
de la región y la sufrida gente de Haití. El
Sr. Aristide debe ser juzgado por sus numerosos crímenes,
por su involucramiento en el trafico de drogas y su total
desprecio por un bravo pueblo quien pacíficamente se
debate para manejarse en una pobreza impuesta a ellos por
un maniaco con ínfulas de grandeza.
Gracias
anticipadas por sus esfuerzos en reparar el daño hecho
por el Presidente Clinton. El mundo y la gente de Haití,
donde quiera que estén, le estarán siempre agradecidos
a usted y su gobierno por arreglar este daño que ha
causado una situación catastrófica a este bravo
pueblo y una amenaza para todo el Hemisferio.
Respetuosamente,
Georges
Sami SAATI,
Miami, Florida,
Diciembre 2, 2002
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